La vida loca
Las maras y pandillas son agrupaciones
juveniles relativamente estables, caracterizadas por uso de espacios públicos
urbanos, generadoras de patrones identitarios, articuladoras de la economía y
la vida cotidiana de sus miembros, y que sin ninguna pretensión de
institucionalidad despliegan un contra-poder sustentado en una violencia
inicialmente desordenada.
La distribución de poder dentro de estas, determinar
el grado de aspectos simbólicos y culturales, los jóvenes declaran satisfacer
en la pandilla necesidades personales que dejaron descubiertas sus familias
como el reconocimiento y la autonomía; la falta de atención, apoyo y bienestar
en sus familias de origen.
Los miembros de las pandillas forman un
colectivo que no solamente suple necesidades afectivas, sino que también brinda
autonomía respecto a la autoridad adulta; las pandillas funcionan como
asociaciones de orden emotivo, es decir, participando en ellas los miembros
obtienen satisfacción emocional. La afectividad juega un papel importante en la
definición existencial como individuo, así como a nivel colectivo, haciéndolos
parte de un grupo.
Organización y Jerarquía
El liderazgo y la influencia son tan difusos
que los intentos de controlar las pandillas o maras por medio del procesamiento
penal de sus líderes o su incapacitación, tan solo lleva a la aparición de
otros. Un aspecto importante dentro de
la organización de las pandillas es la territorialidad. El territorio y su apropiación por parte de
agrupaciones pandilleras es un aspecto medular coincidente con los estudios de
otras latitudes en cuanto a la consolidación de la identidad pandillera. El grupo básico y más local de una pandilla o
mara se denomina clica, la cual se organizar en el barrio o la colonia. Varias clicas conforman una jega (espacio de
coordinación de clicas, en particular cuando hay muchas en una zona) la cual a
su vez pertenece a una pandilla (madre)
La imagen verticalista versus el discurso de los pandilleros
Por una lado, tenemos la percepción de las
maras y pandillas como grupos muy jerárquicamente organizados y con claras
estructuras verticales de poder, con una dirección centralizada y fluidos
canales de comunicación, cooperación y coordinación activa. En el otro extremo, nos encontramos con el
discurso y los relatos de los mismos miembros de las maras, quienes enfatizan
el carácter horizontal de la organización y que rechazan la existencia de un
capo o gran jefe.
Conclusión:
Esta es una estructura social, donde se
entrelazan como una familia el cual es dirigido por líderes responsables de
mantener el control. En este tipo de
estructura predomina la violencia y la lucha por el control de territorios, se
asemeja con la vida animal donde el líder de la manada lucha a muerte por
mantener su territorio.
Es importante resaltar como la sociedad margina
a este grupo a pesar que sus integrantes están tratando de rehabilitarse
aprendiendo oficios como la panadería, oficios domésticos etc. También el nivel de conflicto que se da
entre los integrantes de maras, unos por salir de la organización y otros que
tratan de mantenerlos dentro de la organización. Otro aspecto es observar en sus creencias
religiosas manejadas e interpretadas según las creencias de sus grupos. Los tabús que manejan las fuerzas de
seguridad chocan con sus intenciones de rehabilitación.
Los lazos de amistad se fortalecen entre ellos,
entre más los aísla la sociedad más se unen fusionándose de tal manera que se
vuelven una familia.
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